Es algo en lo que todos hemos participado. Mi abuela, mi madre, y quien habla. Sin distinción de credos, razas y religión. No es algo generacional ni de género.
Todos hemos ido a un asalto.
Y no es que perteneza a una familia dedicada a actividades no santas ni muchos menos.
Un asalto es algo así como una fiesta organizada en una casa "de familia", en la cual los muchachos llevan la bebida y las damiselas la comida.
Durante mucho tiempo me pregunté por qué le decimos asaltos a los asaltos.
Hoy mi abuela me regaló la respuesta.
Parece ser que en el principio de los principios, es decir cuando ella era muy jóven, la barra de amigos decidía en qué casa se juntarían pa´l bailongo, previo consultar con alguno de los integrantes de la casa en cuestión. Si el anfitrión no ponía reparos, quedaba decidido el lugar.
El punto, es que sólo un integrante de la casa sabía que a la noche se le llenaría el rancho de gente algarabiosa.
Y quizás, una vez terminada la cena, levantados los platos del postre, mientras el hombre de la casa apagaba las luces y cerraba puertas y Ventanas...un grupete de jóvenes aparecía en escena y le tomaban la casa por "asalto".