La luna tenía algo que decir a la tierra, y envió a un escarabajo.
El escarabajo llevaba ya algunos millones de años de camino, cuando en el cielo se cruzó con una liebre.
-A este paso, nunca llegarás -advirtió la liebre, y se ofreció a llevarle el mensaje.
El escarabajo le pasó la misión: había que decir a las mujeres y a los hombres que la vida renace, como renace la luna.
Y la liebre se lanzó a toda carrera hacia la tierra.
A la velocidad del rayo aterrizó en la selva del Sur del Africa, donde en aquellos tiempos vivía la gente, y sin tomar aliento les transmitió las palabras de la luna. La liebre, que siempre se va sin haber llegado, habló en su atropellado estilo. Y las mujeres y los hombres entendieron que les decía:
-La luna renace, pero ustedes no.
Desde entonces, tenemos miedo de morir, que es el papá de todos los miedos.
De Las bocas del tiempo, E. Galeano.
4 comentarios
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Tenemos miedo a morir o a la forma de morir?
Tenemos miedo a no ser. Y morir, es dejar de ser.
Si es que somos esta carcaza que se muere.
Precisamente...eso mismo no lo sabremos hasta que la pálida dama descorra el telón.