No sólo me trajo su presencia, también vino cargando 700 gramos...de palabras.
Quien ha cargado durante un tiempo una mochila, sabe lo que son 700 gramos. Y sabe lo que cuesta decidir, qué dejar y qué llevar.
Mis 700 gramos no sé que habrán dejado fuera.
Pero sé lo que me trajeron...Tristes trópicos, de don Lévi.
Palabras que ya he leído, pero hace más de diez años...cuando arrancaba con mis devaneos universitarios.
Y llegando a la página 70, no deja de sorprenderme el descubrir que es como si fuera una primera lectura...vaya uno a saber a dónde fue a parar esa que lo leyó aquella vez...