La Coctelera

El mochuelo de Minerva

Sólo emprende su vuelo en el ocaso

26 Enero 2006

Algunas Aguafuertes porteñas... más

CAUSA Y SINRAZON DE LOS CELOS

Hay buenos muchachitos, con metejones de primera agua, que le amargan la vida a sus respectivas novias promoviendo tempestades de celos, que son realmente tormentas en vasos de agua, con lluvias de lágrimas y truenos de recriminaciones.
Generalmente las mujeres son menos celosas que los hombres. Y si son inteligentes, aun cuando sean celosas, se cuidan muy bien de descubrir tal sentimiento, porque saben que la exposición de semejante debilidad las entrega atadas de pies y manos al fulano que les sorbió el seso. De cualquier manera; el sentimiento de los celos es digno de estudio, no por los disgustos que provoca, sino por lo que revela en cuanto a psicología individual.
Puede establecerse esta regla:
Cuanto menos mujeres ha tratado un individuo, más celoso es.
La novedad del sentimiento amoroso conturba, casi asusta, y trastorna la vida de un individuo poco acostumbrado a tales descargas y cargas de emoción. La mujer llega a constituir para este sujeto un fenómeno divino, exclusivo. Se imagina que la suma de felicidad que ella suscita en él, puede proporcionársela a otro hombre; y entonces Fulano se toma la cabeza, espantado al pensar que toda "su" felicidad, está depositada en esa mujer, igual que en un banco. Ahora bien, en tiempos de crisis, ustedes saben perfectamente que los señores y señoras que tienen depósitos en instituciones bancarias, se precipitan a retirar sus depósitos, poseídos de la locura del pánico. Algo igual ocurre en el celoso. Con la diferencia que él piensa que si su "banco" quiebra, no podrá depositar su felicidad ya en ninguna parte. Siempre ocurre esta catástrofe mental con los pequeños financieros sin cancha y los pequeños enamorados sin experiencia.
Frecuentemente, también, el hombre es celoso de la mujer cuyo mecanismo psicológico no conoce. Ahora bien: para conocer el mecanismo psicológico de la mujer, hay que tratar a muchas, y no elegir precisamente a las ingenuas para enamorarse, sino a las "vivas", las astutas y las desvergonzadas, porque ellas son fuente de enseñanzas maravillosas para un hombre sin experiencia, y le enseñan (involuntariamente, por supuesto) los mil resortes y engranajes de que "puede" componerse el alma femenina. (Conste que digo "de que puede componerse", no de que se compone.)
Los pequeños enamorados, como los pequeños financistas, tienen en su capital de amor una sensibilidad tan prodigiosa, que hay mujeres que se desesperan de encontrarse frente a un hombre a quien quieren, pero que les atormenta la vida con sus estupideces infundadas.
Los celos constituyen un sentimiento inferior, bajuno. El hombre, cela casi siempre a la mujer que no conoce, que no ha estudiado, y que casi siempre es superior intelectualmente a él. En síntesis, el celo es la envidia al revés.
Lo más grave en la demostración de los celos es que el individuo, involuntariamente, se pone a merced de la mujer. La mujer en ese caso, puede hacer de él lo que se le antoja. Lo maneja a su voluntad. El celo (miedo de que ella lo abandone o prefiera a otro) pone de manifiesto la débil naturaleza del celoso, su pasión extrema, y su falta de discernimiento. Y un hombre inteligente, jamás le demuestra celos a una mujer, ni cuando es celoso. Se guarda prudentemente sus sentimientos; y ese acto de voluntad repetido continuamente en las relaciones con el ser que ama, termina por colocarle en un plano superior al de ella, hasta que al llegar a determinado punto de control interior, el individuo "llega a saber que puede prescindir de esa mujer el día que ella no proceda con él como es debido".
A su vez la mujer, que es sagaz e intuitiva, termina por darse cuenta de que con una naturaleza tan sólidamente plantada no se puede jugar, y entonces las relaciones entre ambos sexos se desarrollan con una normalidad que raras veces deja algo que desear, o terminan para mejor tranquilidad de ambos.
Claro está que para saber ocultar diestramente los sentimientos subterráneos que nos sacuden, es menester un entrenamiento largo, una educación de práctica de la voluntad. Esta educación "práctica de la voluntad" es frecuentísima entre las mujeres. Todos los días nos encontramos con muchachas que han educado su voluntad y sus intereses de tal manera que envejecen a la espera de marido, en celibato rigurosamente mantenido. Se dicen: "Algún día llegará". Y en algunos casos llega, efectivamente, el individuo que se las llevará contento y bailando para el Registro Civil, que debía denominarse "Registro de la Propiedad Femenina".
Sólo las mujeres muy ignorantes y muy brutas son celosas. El resto, clase media, superior, por excepción alberga semejante sentimiento. Durante el noviazgo muchas mujeres aparentan ser celosas; algunas también lo son, efectivamente. Pero en aquellas que aparentan celos, descubrimos que el celo es un sentimiento cuya finalidad es demostrar amor intenso inexistente, hacia un_ bobalicón que sólo cree en el amor cuando el amor va acompañado de celos. Ciertamente, hay individuos que no creen en el afecto, si el cariño no va acompañado de comedietas vulgares, como son, en realidad, las que constituyen los celos, pues jamás resuelven nada serio.
Las señoras casadas, al cabo de media docena de años de matrimonio (algunas antes), pierden por completo los celos. Algunas, cuando barruntan que los esposos tienen aventurillas de géneros dudosos, dicen, en círculos de amigas:
-Los hombres son como los chicos grandes. Hay que dejar que se distraigan. También una no los va a tener todo el día pegados a las faldas...
Y los "chicos grandes" se divierten. Más aún, se olvidan de que un día fueron celosos...
Pero este es tema para otra oportunidad.

Roberto Arlt

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3 comentarios · Escribe aquí tu comentario

jorge

jorge dijo

Estoy completamente de acuerdo con el comentario de que generalmente las mujeres son menos celosas que los hombres. Pero he buscado informacion en internet sobre estudios que hablen sobre el tema y apenas he conseguido algo. Por ejemplo en un estudio sobre celotipia se encontro que por cada 7 hombres que sufren de celos excesivos, solo hay 3 mujeres con conducta celotipica. Además ellas responden mejor al tratamiento y se curan con mas facilidad de celotipia. En los hombes la cura de la celotipia es muy dificil.

Es un tema que me interesa mucho. Sabe donde podria encontrar informacion o algun libro que hable sobre el tema?

Atentamente,

Jorge

31 Diciembre 2006 | 04:48 PM

josé pregunta

josé pregunta dijo

He buscado literatura relacionada con la celotipia y no existen muchos libros que hablen de este tema. Los pocos tratados serios que he podido encontrar han sido en internet. Por lo que me gustaría cruzar información, si saben de algún título o autor que trate este padecimiento que yo padezco, me sería de mucha ayuda.
Hay un factor que no me permite llevar una vida con paz espiritual. Me provoca estres y éste cansancio físico. Todos los días y a todas horas, en el trayecto a casa, cuando salgo del trabajo y cuando estoy en él, en mi vehículo, en mis viajes de trabajo, en las pláticas con mis amigos o compañeros, cuando entro a una oficina y veo a dos personas de sexo opuesto platicando; no puedo evitar recrear emociones y pensamientos que se han convertido en un terrible padecimiento: la celotipia.
Atte. José

20 Febrero 2007 | 09:11 PM

alejandra

alejandra dijo

Hola le cuento que lei el articulo,y no estoy para nada de acuerdo que solo las mujeres ignorantes y brutas son celosas. yo creo el hombre tiene mucha culpa en algunos casos que nos sintamos inseguras ya que nos dan motivos. yo creo tener celotipia, y no me considero bruta e ignorante.Antes de conocer a mi pareja jamas senti celos de nadie ,pero no falto la tipa que le movio la cola y la que lo acoso para sentir esos horribles celos que no me dejan hacer una vida normal y tranquila.Mi pareja trabaja trasportando jente y el es un hombre muy educado y amable con sus pasajeros,y eso hace que siertas mujeres crean otra cosa he tenido muchos problemas no se a quien acudir ahora estamos bien,pero hasta que me de otra crisis y eso me da mucho miedo ya que temo perderlo lleva soportando 17 años el trata de comprenderme pero no se hasta cuando.

24 Enero 2009 | 11:25 PM

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ecoestadistica.com Aparentemente soy lo que leo...y pareciera que también soy lo que escribo. Además, soy Mariam. Y entre otras cosas, para mis amigos, soy M. Y como si fuera poco, para unos pocos, soy Amelia. Para poquitísimos, soy María Amelia. Y para unos pares, la colorada.

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