Mi castillo, el cual en estos momentos tambalea de tal modo que no puedo discernir si se trata de uno de arena o de cristal, corre peligro.

Y no se trata de la terrible amenaza que anda azotando al mundo y se hace llamar Alcachofazul. Ojalá fuera el caso.

Mi Castillo es un bonito Hostel, inaugurado allá por marzo del corriente año. Y digo allá con total intención.

(Hostel, algo parecido a un hotel, pero con algunas características distintivas).

Por cuestiones de mi bendito país, al día de la fecha, y luego de 9 meses...todavía no tengo la habilitación correspondiente.

Tengo que aclarar, si de Argentina se trata, que el inconveniente, es precisamente que está TODO EN REGLA. Absolutamente todo.

Luego de la terrible tragedia/accidente/descuido como quieran llamarlo, del incendio del Boliche Cromagnon, donde ha muerto tanta gente, El Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires se puso a trabajar.

Pero como están acostumbrados a trabajar por fuera de la ley, y al encontrarse un caso totalmente anómalo como el nuestro, donde TODO, reitero, todo está bajo el marco que la ley nos dicta...nos han clausurado el Establecimiento, alegando la falta de papeles , que por supuesto fueron presentados oportunamente, hace tantos meses que no podría dar una fecha.

Los papeles están ahí, en algún escritorio, cagándose de risa.

En el escritorio de alguien, vaya uno a saber quien, que lo único que quiere es plata. Tan simple como eso.

El dicho popular es si no puedes con tu enemigo, unetele.

Pero no. No me voy a unir. Lo lamento señores del Gobierno. El único dinero que recibirán de mi persona es el que ya les pago hace años a través de los impuestos.

Muchos me dijeron, que la vida es así, que les de plata y asunto solucionado, que lamentablemente si uno quiere tener un negocio tiene que "tranzar" y bla bla bla.

Mi conclusión es que si esos son los medios, la verdad es que no quiero tener un negocio.

Me contestan que la que termino perdiendo soy yo, que me terminan ganando.

No señores, en mi extraño universo, si pacto en algo así, ESO NO ES GANAR. Eso es pura pérdida. Me pierdo a mi misma, pierdo todo en lo creo, por lo que lucho cada segundo y por lo que me levanto cada mañana.

Si cerramos el castillo, ¿qué gano?
TODO.