Categoría: Mi amigo Kundera
8 Mayo 2006
Xavier vivía de un modo totalmente distinto al de los demás; su vida era un sueño; en ese sueño se dormía y tenía otro sueño y en ese sueño se volvía a dormir y volvía a tener otro sueño y de ese sueño se despertaba y se encontraba, por ejemplo, en el sueño anterior; y así pasaba de un sueño a otro sueño y alternaba en realidad varias vidas; vivía en varias vidas y pasaba de una a otra. ¿No era maravilloso vivir como Xavier? ¿No estar aprisionado en una vida sola? ¿Ser mortal y tener, sin embargo, muchas vidas?
—Sí que sería bonito... —dijo la pelirroja.
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8 Mayo 2006
Y Percy Shelley, que tenía cara de niña como Jaromil, y que también parecía más joven de lo que era, corría por las calles de Dublín y corría y corría porque sabía que la vida está en otra parte. Y también Rimbaud corría constantemente, de Stuttgart a Milán, a Marsella y después a Aden y a Harrare y otra vez de vuelta a Marsella, pero para entonces ya tenía una sola pierna y con una sola pierna no se puede correr.
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8 Mayo 2006
Sólo un verdadero poeta sabe qué inmenso es el deseo de no ser poeta, el deseo de abandonar esa casa de espejos en la que reina un silencio ensordecedor.
Desterrado del país del sueño
busco abrigo entre la multitud
y en blasfemia esta canción mía
quiero convertir.
...
La poesía lírica es un territorio en el que cualquier afirmación se hace verdad. El poeta lírico dijo ayer: la vida es vana como el llanto-, hoy dice: la vida es alegre como la risa y en las dos ocasiones tenía razón. Hoy dice: todo termina y cae en el silencio, mañana dirá: nada termina y todo sigue sonando eternamente y las dos aseveraciones son válidas. El poeta lírico no está obligado a demostrar nada; la única demostración es el patetismo de la vivencia.
El genio de lo lírico es el genio de la inexperiencia. El poeta sabe poco del mundo, pero las palabras que de él salen se estructuran en conjuntos hermosos que son definitivos como el cristal; el poeta es inmaduro y sin embargo su verso es tan acabado como una profecía ante la cual hasta él mismo queda asombrado.
...
El deseo obsesivo de admiración no es un simple defecto que va unido al talento del poeta lírico (como ocurriría en el caso de un matemático o un arquitecto) sino que forma parte de la esencia misma del talento lírico, es algo que lo define directamente porque lírico es aquel que muestra su autorretrato al mundo, llevado por el deseo de que su rostro, pintado sobre la tela del verso, sea amado y endiosado.
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8 Mayo 2006
y es que Jaromil vivía en el país de la ternura y ése es el país de la niñez artificial. Decimos artificial porque la niñez real no es ningún paraíso ni está llena de ternura precisamente.
La ternura nace en el momento en que el hombre es escupido hacia el umbral de la madurez y se da cuenta, angustiado, de las ventajas de la infancia que, como niño, no comprendía.
La ternura es el sobresalto que nos produce la edad adulta.
La ternura es un intento de crear un ámbito artificial en el que pueda tener validez el compromiso de comportarnos con nuestro prójimo como si fuera un niño.
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8 Mayo 2006
Todo lo que venga a continuación, son retazos de La Vida está en otra parte, de don Kundera.
Lo digo una vez y para siempre.
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8 Mayo 2006
Es tan fácil acostumbrarse... a dormir o a no hacerlo nunca...
Andaba tras los pasos de Kundera, y cumplir con el delivery en cuestión, revisando y releyendo, diciéndome basta ya, a dormir, bueno, que no, nada de dormir, y seguir leyendo, y lo que era una ojeada, buscando en particular, terminó siendo una lectura en general.
Y al final de sumas y restas... casi que termino el libro.
Mientras tanto, irán algunos, en exceso arbitrarios, retazos.
Pero primero, otro café.
Salud.
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17 Enero 2006
"El sentimiento de haber sido elegido está presente, por ejemplo, en cualquier relación amorosa. Porque el amor, por definición, es un regalo no merecido; ser amado sin mérito es incluso la prueba de un amor verdadero. Si una mujer me dice: te quiero porque eres inteligente, porque eres honrado, porque me compras regalos, porque no vas con mujeres, porque lavas los platos, me decepciona; ese amor tiene todo el aspecto de ser algo interesado. Cuánto más hermoso es oír: estoy loca por ti aunque no seas ni inteligente, ni honrado, aunque seas mentiroso, egoísta y sinvergüenza".

"En el lenguaje corriente, la noción de hedonismo designa una inclinación amoral hacia la vida gozosa, cuando no viciosa. Es inexacto, por supuesto: Epicuro, el primer gran teórico del placer, comprendió la vida dichosa de un modo en extremo escéptico: siente placer aquel que no sufre. Así pues, es el sufrimiento la noción fundamental del hedonismo: se es feliz en la medida en que no se sufre; y, como los placeres traen muchas veces más desgracia que felicidad, Epicuro sólo recomienda placeres prudentes y modestos. La sabiduría epicúrea tiene un trasfondo melancólico: arrojado a la miseria del mundo, el hombre comprueba que el único valor evidente y seguro es el placer que él mismo puede sentir, por pequeño que sea: un sorbo de agua fresca, una mirada hacia el cielo (hacia las ventanas de Dios), una caricia".

..."(y ésta es otra definición elemental muy conocida en la matemática existencia!) cada nueva posibilidad de la existencia, incluso la menos probable, transforma la existencia entera".

"La puerta de la vulva es importante, claro (por supuesto, ¿quién se atrevería a negarlo?), pero es demasiado oficialmente importante, es un lugar registrado, clasificado, controlado, comentado, examinado, experimentado, vigilado, alabado, celebrado. La vulva: ruidosa encrucijada donde se da cita la cotorra humanidad, túnel por el que pasan las generaciones. Sólo los necios se dejan convencer de la intimidad de este lugar, el más público de todos. El único lugar realmente íntimo, ante cuyo tabú se inclinan incluso las películas pornográficas, es el ojo del culo, la puerta suprema; es suprema porque es la más misteriosa, la más secreta".

"Ser entomólogo es algo que, por otra parte, les ocurre muy pocas veces a los poetas. Pero, pese a este inconveniente, son el orgullo de la humanidad entera, de la que, con su permiso, los entomólogos, e incluso usted mismo, también forman parte"...

..."—¿Recuerdas lo que te decía tu madre?
Oigo su voz como si fuera ayer: Milanku, deja de bromear. Nadie te entenderá. Ofenderás a todo el mundo y todo el mundo acabará por odiarte. ¿Te acuerdas?
—Sí —digo.
—Te aviso. La seriedad te protegía. La falta de seriedad te dejará desnudo ante los lobos. Y ya sabes que los lobos acechan".
Kundera
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16 Enero 2006
"¿Por qué habrá desaparecido el placer de la lentitud? Ay, ¿dónde estarán los paseantes de antaño? ¿Dónde estarán esos héroes holgazanes de las canciones populares, esos vagabundos que vagan de molino en molino y duermen al raso? ¿Habrán desaparecido con los caminos rurales, los prados y los claros, junto con la naturaleza? Un proverbio checo define la dulce ociosidad mediante una metáfora: contemplar las ventanas de Dios. Los que contemplan las ventanas de Dios no se aburren; son felices. En nuestro mundo, la ociosidad se ha convertido en desocupación, lo cual es muy distinto: el desocupado está frustrado, se aburre, busca constantemente el movimiento que le falta".
"Hay un vínculo secreto entre la lentitud y la memoria, entre la velocidad y el olvido. Evoquemos una situación de lo más trivial: un hombre camina por la calle. De pronto, quiere recordar algo, pero el recuerdo se le escapa. En ese momento, mecánicamente, afloja el paso. Por el contrario, alguien que intenta olvidar un incidente penoso que acaba de ocurrirle acelera el paso sin darse cuenta, como si quisiera alejarse rápido de lo que, en el tiempo, se encuentra aún demasiado cercano a él.
En la matemática existencial, esta experiencia adquiere la forma de dos ecuaciones elementales: el grado de lentitud es directamente proporcional a la intensidad de la memoria; el grado de velocidad es directamente proporcional a la intensidad del olvido"...
..."Ahora bien, prefiero invertir esta afirmación y decir: nuestra época está obsesionada por el deseo de olvidar y, para realizar ese deseo, se entrega al demonio de la velocidad; acelera el paso porque quiere que comprendamos que ya no desea que la recordemos; que está harta de sí misma; asqueada de sí misma; que quiere apagar la temblorosa llamita de la memoria".
Kundera.
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